Las ventas del vino «Two Paddocks» de Sam Neill se disparan tras el fallecimiento del actor

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Cuando una estrella muy querida nos deja, sus admiradores siempre buscan formas únicas de mantener viva su memoria. Tras el reciente fallecimiento del actor Sam Neill el 13 de julio, a los 78 años a causa de una neumonía, Nueva Zelanda ha presenciado una ola de afecto sin precedentes. Lo que comenzó como un modesto brindis en honor a este prodigioso artista, se ha transformado rápidamente en un emotivo y multitudinario tributo nacional.

Un asedio inesperado a las tiendas de vinos

El deseo de adquirir botellas procedentes de la bodega personal del intérprete, Two Paddocks, ha experimentado un repunte histórico. Los apasionados de la enología y los seguidores del artista han vaciado literalmente los estantes de supermercados y tiendas especializadas, dejando a los comerciantes completamente atónitos ante semejante demanda.

Un claro ejemplo de esta fiebre se observa en Liquorland, una cadena nacional que cuenta con 175 establecimientos. En menos de una semana, el aclamado Pinot Noir de la finca escaló meteóricamente desde el discreto puesto número 423 hasta colarse entre los cinco productos más vendidos de la empresa.

Este espectacular ascenso representa un incremento en las ventas verdaderamente astronómico, alcanzando un 1.828 por ciento. Por su parte, la emblemática boutique Regional Wines, situada en Wellington, colgó el cartel de «agotado» en toda la gama de la marca el mismo día en que se hizo pública la triste noticia.

Maratones de cine acompañados de una buena copa

En las instalaciones del distribuidor mayorista Moore Wilsons, la salida de este galardonado vino se ha multiplicado por cinco respecto a su volumen habitual. Según explica Amanda Thompson, directora general de la compañía, los compradores tienen muy claro el destino que le darán a este preciado líquido.

Numerosos seguidores descorchan con cariño estas exclusivas botellas mientras disfrutan de sesiones cinematográficas ininterrumpidas, reviviendo los papeles más memorables del intérprete. Otros prefieren atesorarlas cuidadosamente en sus bodegas privadas, al mismo tiempo que diversos restaurantes y cafeterías locales han organizado veladas especiales para conmemorar su magnífica trayectoria vital.

Desde la dirección de Two Paddocks, Jacqui Murphy recalca que esta inmensa muestra de fraternidad habría dibujado, sin lugar a dudas, una gran sonrisa en el rostro de su fundador. Aunque el motivo de esta repentina atención sea profundamente doloroso, él siempre defendió la firme convicción de que el propósito fundamental del vino era generar felicidad y unir a las personas.

Un legado imborrable en el hemisferio sur

Los orígenes de este célebre imperio vitivinícola se remontan al año 1993, enclavado en los espectaculares paisajes de Central Otago, en la Isla Sur neozelandesa. Como curiosidad, esta fundación coincidió exactamente con el mismo año en que la superproducción Jurassic Park arrasaba en las taquillas de todo el planeta.

Aquella fascinante aventura, que nació simplemente como una afición personal, ha madurado a lo largo de cuatro décadas hasta consolidarse como una casa productora de enorme prestigio y respeto en el sector.

En la actualidad, esta propiedad rural comercializa un formidable Riesling, un rosado muy refrescante y un Pinot Noir aclamado por la crítica internacional. Hoy, estas codiciadas gotas de vino perduran como un homenaje conmovedor y eterno a un auténtico tesoro nacional.

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