Expertos buscan revelar el efecto real de los hongos mágicos

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Tanto en laboratorios como en centros clínicos, diversos equipos científicos trabajan incansablemente para comprender si las modificaciones biológicas producidas tras una experiencia psicodélica pueden brindar un alivio permanente a los pacientes. Estos hallazgos iniciales no solo abarcan el ámbito de la psiquiatría, sino que sorprendentemente también se extienden al estudio del envejecimiento celular. No obstante, aún quedan interrogantes fundamentales por resolver, especialmente en lo que respecta a la dosis adecuada, los mecanismos de acción exactos y la seguridad general del tratamiento.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el interés académico por las sustancias psicodélicas prácticamente desapareció, frenado sobre todo por normativas más estrictas y su vínculo con el consumo recreativo. Hoy en día, sin embargo, estos compuestos químicos están protagonizando un fuerte regreso en los círculos de investigación, donde el enfoque de los especialistas ha tomado un rumbo completamente distinto.

Lo que los investigadores analizan ahora es qué ocurre exactamente en el cerebro una vez que el estado de conciencia alterada se desvanece. Se centran de manera especial en cómo se regulan las respuestas al estrés, la disminución de conductas compulsivas, la comunicación entre las distintas áreas cerebrales y la asombrosa capacidad de este órgano para reprogramarse a sí mismo.

Mikael Palner, profesor asociado de la Universidad de Dinamarca del Sur, ha enfocado su carrera científica en el tratamiento de trastornos de ansiedad, el TOC y el estrés postraumático. Su exhaustivo estudio con la psilocibina abarca desde pruebas con dosis reducidas y continuas en roedores hasta un mapeo detallado de los procesos biológicos vitales del organismo.

Por otro lado, la investigación con pacientes humanos está dirigida por Dea Siggaard Stenbæk, profesora asociada de psicología en la Universidad de Copenhague. Ella supervisa los efectos de la psilocibina bajo condiciones clínicas estrictamente controladas, prestando una atención primordial al receptor de serotonina 5-HT2A. Además, observa con detenimiento cómo elementos externos, como la música y un entorno terapéutico de confianza, contribuyen a moldear la experiencia psicodélica global.

Modificación de la respuesta al estrés mediante microdosis

Un estudio muy relevante, publicado durante 2023 en la prestigiosa revista Molecular Psychiatry, evaluó a un grupo de ratas a las que se les administraron pequeñas cantidades de psilocibina durante varias semanas. El cambio más notable en estos animales se reflejó en su comportamiento general y en su forma de afrontar situaciones de gran tensión.

Los roedores demostraron una resiliencia notablemente mayor frente al estrés provocado por inyecciones frecuentes. Al mismo tiempo, dedicaron muchos menos minutos al cuidado de su pelaje, un indicador que los científicos suelen utilizar para medir los niveles de comportamiento compulsivo. Lo más importante fue que esta terapia no generó ansiedad en los animales ni alteró sus habilidades motoras innatas.

A nivel neurológico, las transformaciones biológicas resultaron igualmente evidentes. En los sujetos que recibieron el tratamiento se detectó una estructura sináptica más densa, así como un incremento de los receptores 5-HT7 en el área del tálamo, la cual se encarga precisamente de controlar el estrés.

Aunque estos descubrimientos no demuestran de forma directa que la microdosificación vaya a funcionar como una terapia psiquiátrica infalible en humanos, han proporcionado al equipo de Mikael Palner datos sólidos y de un valor incalculable. Gracias a esto, la ciencia ha logrado distanciarse de las simples historias anecdóticas que han rodeado a este fenómeno durante décadas.

En el podcast Biotopia, el propio Palner relató que su curiosidad por las microdosis nació en su etapa dentro de la Universidad de Stanford. Allí fue testigo de cómo algunas personas experimentaban con porciones minúsculas de psicodélicos buscando potenciar su creatividad, mejorar la concentración y elevar su bienestar mental. Por lo tanto, su objetivo principal consistió en comprobar si estos supuestos beneficios podían replicarse y documentarse de manera fiable en un laboratorio moderno.

La plasticidad cerebral abre una ventana terapéutica temporal

Todo este interés masivo por los compuestos psicodélicos se fundamenta, según indica Mikael Palner, en un pilar esencial: estas sustancias poseen la capacidad de incrementar de forma transitoria la plasticidad del cerebro humano.

La neuroplasticidad es la cualidad que permite al sistema nervioso reorganizar sus conexiones y quebrar patrones de conducta muy arraigados. Gran parte de las enfermedades psiquiátricas tienen su origen en reacciones que se han vuelto demasiado rígidas e inflexibles, algo muy característico en los actos compulsivos o en los estados de miedo crónico.

Todo apunta a que la psilocibina es capaz de aflojar estos bloqueos mentales. Esto genera un escenario idóneo para que, mediante un aprendizaje guiado y terapia específica, el cerebro logre construir vías de reacción nuevas y mucho más saludables.

Durante la entrevista también se revelaron observaciones preliminares procedentes de ensayos con ratas que aún no han visto la luz pública. Los resultados sugieren que las modificaciones biológicas alcanzan su punto máximo en los primeros días tras el consumo de la sustancia. Pasada aproximadamente una semana, el estado general vuelve paulatinamente a la normalidad. El experto recalcó con firmeza, eso sí, que estos datos todavía deben publicarse oficialmente y no pueden considerarse un calendario definitivo para la aplicación médica en personas.

Sin embargo, de confirmarse que existe una ventana temporal similar en los seres humanos, esto podría transformar por completo la manera en que los especialistas diseñan la psicoterapia posterior y los programas de rehabilitación para los pacientes.

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