Si estás pensando en tasar tu coche eléctrico de segunda mano, prepárate para llevarte un buen susto. Quienes adquirieron un vehículo de batería en los últimos años se están dando cuenta de que el precio actual de mercado se sitúa muy por debajo de las expectativas iniciales.
Los datos más recientes del sector automovilístico muestran con claridad cómo los modelos enchufables más demandados han sufrido una depreciación casi salvaje en un periodo de tiempo sorprendentemente corto.
Más del 50 % del precio inicial se ha esfumado
Un ejemplo perfecto de este desplome en picado lo protagoniza el demandado Volkswagen ID.5. Si echamos la vista atrás hasta 2022, el coste medio de una unidad seminueva alcanzaba la cifra de 498.900 coronas danesas. Sin embargo, esa tasación ha caído de forma abrupta hasta situarse en apenas 229.900 coronas. En la práctica, esto supone una pérdida de valor descomunal que supera el 50 por ciento.
Por desgracia, este vehículo no es el único afectado por esta drástica corrección de tarifas. Al analizar a fondo el panorama actual de ocasión, los especialistas constatan que un total de 22 de los coches de cero emisiones más habituales en las carreteras han visto desaparecer al menos un 46 por ciento de su coste de origen desde 2022.
Si hacemos la comparativa con los automóviles tradicionales de combustión interna, estos últimos han resistido el envite con mucha mayor firmeza durante la misma etapa. En el caso de los motores térmicos, la devaluación de la inmensa mayoría de modelos se ha mantenido bastante alejada de la temida barrera del 40 por ciento.
La vertiginosa innovación hunde las tasaciones de ocasión
Los peritos del sector automotor y analistas financieros señalan varios motivos clave detrás de esta alarmante espiral. El factor primordial radica, sin lugar a dudas, en que los avances tecnológicos de la movilidad eléctrica progresan a un ritmo muchísimo más acelerado que en el clásico universo de la gasolina o el diésel.
Cada vez que aterriza en los concesionarios una nueva hornada de vehículos con mayor autonomía, sistemas operativos revolucionarios y baterías más eficientes, el atractivo de las versiones precedentes decae de forma fulminante para los potenciales compradores.
Otro detonante decisivo que puso patas arriba a toda la industria fueron las agresivas rebajas aplicadas por Tesla a principios de 2023. Este inesperado movimiento comercial desencadenó una guerra de precios sin cuartel, arrastrando irremediablemente la cotización de prácticamente cualquier eléctrico usado hacia el abismo.
El mercado muestra, por fin, síntomas de estabilización
A pesar de que estas cifras puedan generar cierta inquietud, los expertos profesionales descartan que la pendiente negativa se mantenga con esa misma agresividad a corto plazo. De hecho, las previsiones apuntan a que el hundimiento de precios más dramático y severo ya ha quedado atrás.
El entorno de compraventa de hoy en día transmite una sensación de mayor calma y equilibrio, alejándose de aquella etapa de feroz turbulencia que hizo temblar los cimientos de todo el parque automotor.
No obstante, para aquellos conductores que ya tienen su coche enchufable aparcado en el garaje, estos pronósticos más favorables no alivian su dura realidad. En cuestión de un par de años, muchos han tenido que asumir que sus costosos automóviles han padecido un agujero económico gigantesco que, tristemente, jamás van a poder recuperar.













