Montañas de cajas de McDonald’s en el jet de Trump. RFK Jr expone la dieta del presidente

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Cada vez que Donald Trump se embarca en un viaje, el interior de su jet privado adopta el aspecto de un auténtico santuario de la comida rápida. Según ha comentado recientemente Robert F. Kennedy Jr., los icónicos envoltorios de McDonald’s suelen empapelar por completo la cabina del avión.

Esta curiosa estampa vuelve a poner sobre la mesa la archiconocida pasión del expresidente por este tipo de comida. Además, arroja luz sobre el verdadero motivo por el que prefiere apostar sobre seguro con las grandes franquicias internacionales en lugar de probar restaurantes locales de alta cocina durante sus desplazamientos.

Durante una reciente intervención en el pódcast Net Positive, se detalló con suma precisión cómo es el ambiente a bordo de esta aeronave. El espacio queda literalmente inundado por las clásicas cajas de cartón, convirtiéndose en el paisaje visual indiscutible de cada trayecto.

Aunque su devoción por la marca de los arcos dorados es casi un mito popular, RFK Jr apuntó un matiz interesante: los menús diarios del magnate varían de forma drástica según el lugar donde se encuentre.

El sorprendente motivo detrás de la comida rápida: pánico a las intoxicaciones

Cuando reside en sus domicilios habituales, ya sea en su imponente mansión de Mar-a-Lago en Florida o durante su etapa en la Casa Blanca, su dieta se basa sorprendentemente en productos frescos, locales y de primerísima calidad. En casa, sus rutinas gastronómicas son bastante convencionales y priman las recetas tradicionales.

Sin embargo, todo cambia radicalmente en cuanto hace las maletas. Su preferencia absoluta por las cadenas gigantes de restauración nace de un profundo temor a sufrir cualquier tipo de intoxicación alimentaria. Las estrictas e inamovibles normativas de calidad de estas multinacionales le proporcionan una tranquilidad invaluable respecto a lo que ingiere.

Personas de su círculo más íntimo ya habían respaldado esta teoría de la seguridad preventiva. Tal y como explicó el autor Michael Wolff en el pódcast Inside Trump’s Head, el político no necesita a nadie que pruebe sus platos previamente. El sistema de producción estandarizado de McDonald’s actúa, a sus ojos, como el mejor escudo sanitario posible.

Un pedido colosal que ya es historia de la política

Lo que incluye exactamente su bandeja favorita no es ningún secreto. Los detalles de este peculiar banquete fueron revelados por primera vez en el libro Fire and Fury del propio Wolff, y más tarde corroborados por Jared Kushner a través de sus memorias literarias, Breaking History.

Su menú de cabecera destaca por sus desorbitadas proporciones y se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo. Concretamente, la comanda siempre exige los siguientes productos:

  • Dos hamburguesas Big Mac bañadas en su mítica salsa
  • Dos sándwiches Filet-O-Fish a base de pescado
  • Una ración extra grande de patatas fritas
  • Un batido gigante de vainilla

La fascinación mediática por su estilo de vida ha convertido estos festines en una seña de identidad imborrable. Resulta imposible olvidar aquellas virales fotografías de su anterior mandato, donde se ofrecían torres de hamburguesas sobre lujosas bandejas de plata para agasajar a las visitas oficiales en Washington.

Las recientes anécdotas compartidas por su entorno no hacen más que reafirmar estos peculiares gustos culinarios. Queda claro que, lejos de ser un capricho puntual, la hamburguesa americana sigue siendo la compañera de viaje más leal y recurrente en la agenda del político.

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