Nuevas imágenes revelan qué ocurre cuando los HIMARS atacan defensas rusas

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Aunque los drones ucranianos captan la atención mundial por su increíble destreza, el armamento clásico sigue dominando el terreno. La guerra actual avanza rápidamente hacia el uso de tecnologías no tripuladas, pero la artillería pesada resulta vital y absolutamente necesaria para lograr avances tácticos significativos.

Recientemente, tropas de reconocimiento del 3.er Cuerpo de Ejército ucraniano lograron un hallazgo crucial muy cerca del frente de batalla. Detectaron un sistema antiaéreo Buk fuertemente custodiado y transmitieron sus coordenadas exactas a los artilleros, quienes aguardaban pacientemente la orden de fuego en una posición de emboscada.

Los operadores de radar enemigos notaron la amenaza inminente casi al instante en sus monitores. Presas del pánico, la tripulación rusa lanzó dos misiles interceptores en un intento desesperado por frenar el ataque que se avecinaba sobre su posición.

Sin embargo, su maniobra defensiva llegó demasiado tarde. Un proyectil de alta precisión impactó de lleno en la base rusa, provocando una gigantesca explosión secundaria que pulverizó por completo tanto el lanzador 9A316 como su radar asociado. Esta devastación total de la unidad antiaérea quedó registrada y confirmada en un vídeo difundido por la 45.ª Brigada de Artillería.

Una lluvia letal de tungsteno

Los minuciosos análisis realizados por especialistas sobre el área del impacto indican que la ofensiva se ejecutó empleando un misil M30A1. Al detonar en el aire sobre su objetivo, esta munición especializada despliega una inmensa cantidad de densos fragmentos de tungsteno. Se trata de un arma diseñada con el propósito específico de perforar blindajes ligeros y abatir tropas enemigas en una extensa zona geográfica.

Este ataque milimétrico representa la primera intervención en combate claramente documentada del sistema estadounidense M142 HIMARS bajo el mando de la 45.ª Brigada de Artillería desde que estalló el conflicto armado.

Dicho escuadrón ya cuenta en sus filas con un formidable y variado catálogo de maquinaria militar occidental. En su día a día operativo, los soldados manejan con soltura los sofisticados obuses alemanes PzH 2000, los avanzados sistemas suecos Archer y las eficaces plataformas de fabricación nacional Bohdana.

El uso de estos potentes lanzacohetes norteamericanos se expande cada vez más entre diversas formaciones militares de Ucrania. Últimamente, los observadores del conflicto han detectado una intensa actividad de vehículos HIMARS operados por la 147.ª Brigada de Artillería Separada, una unidad adscrita directamente a las fuerzas de asalto aerotransportadas.

Según informes de gran fiabilidad elaborados en marzo de 2025, Estados Unidos ha entregado un total de 40 sistemas de cohetes HIMARS al ejército ucraniano. Hasta esa fecha, 38 de estas unidades continuaban plenamente operativas, evidenciando que las tropas invasoras solo habían logrado destruir 2 equipos a lo largo de incontables y feroces enfrentamientos.

La retaguardia ha dejado de ser un refugio

El lanzamiento de estos cohetes de precisión milimétrica encaja dentro de una táctica militar mucho más amplia e implacable. El objetivo primordial de esta estrategia consiste en aniquilar de forma sistemática la maquinaria pesada rusa que se cree a salvo, posicionada a varios kilómetros por detrás de la línea de frente.

Una muestra evidente de esta dinámica letal tuvo lugar hace muy poco en el sector de Vovchansk. Allí, hábiles pilotos de drones ucranianos persiguieron sin descanso a un par de enormes obuses rusos 2S19 Msta-S que buscaban ocultarse desesperadamente en la retaguardia para evitar ser neutralizados.

La artillería enemiga cambiaba de ubicación de forma constante, intentando camuflarse en el paisaje bajo gigantescas redes de ocultación. No obstante, una exquisita y coordinada vigilancia desde el aire permitió a las fuerzas ucranianas monitorizar cada una de sus maniobras evasivas paso a paso. En el momento oportuno, los operadores dirigieron ataques fulminantes contra el objetivo, dejando ambos obuses fuera de servicio para siempre antes de que lograran trasladarse a un lugar seguro.

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