Reconocida cineasta expone una dura doble moral hacia las mujeres

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Aunque la industria cinematográfica se enorgullece constantemente de sus avances en materia de igualdad, la realidad detrás de los grandes certámenes cuenta una historia muy distinta. La enorme brecha de representación de género deja en evidencia que al séptimo arte le resulta extremadamente difícil abandonar sus viejas dinámicas machistas.

El prestigioso Festival de Venecia tiene el poder absoluto de catapultar carreras y forjar estrellas a nivel mundial, pero este año, la disputa por el codiciado León de Oro está monopolizada casi por completo por hombres. Esta evidente falta de equidad arroja una sombra preocupante sobre uno de los eventos más importantes del cine.

Frente a una abrumadora mayoría de veteranos masculinos, apenas dos mujeres han logrado hacerse un hueco en la competición principal. Ante este panorama, la prestigiosa directora danesa-egipcia May el-Toukhy decidió alzar la voz para denunciar esta flagrante disparidad.

Su conmovedor drama histórico, Woman Unknown, forma parte de la selección oficial de esta edición. Durante una multitudinaria rueda de prensa, la realizadora no dudó en señalar cómo los medios de comunicación perpetúan un trato desigual y constante entre creadores y creadoras.

El mito del genio indiscutible

Para ilustrar lo arraigados que están estos prejuicios en el sector, May el-Toukhy reflexionó sobre el vocabulario que suele emplearse en las críticas y reseñas. La cineasta subrayó que, a lo largo de toda su trayectoria profesional, prácticamente nunca ha leído un artículo que corone a una directora como un genio incuestionable.

La realizadora quiso dejar claro que esta reivindicación no nace de un afán de protagonismo, sino que evidencia un fallo estructural fascinante y complejo. Transformar esta injusta dinámica cultural exige, desde su perspectiva, que toda la sociedad asuma el compromiso de construir narrativas más equitativas.

De hecho, en un primer momento, esta talentosa creadora era la única figura femenina incluida en la categoría reina del festival. Solo en el último instante, la organización del certamen optó por incorporar un largometraje documental que contaba con la codirección de una mujer.

Un triste y preocupante paso atrás

Para esta galardonada artista, la actual escasez de pluralidad se siente como un enorme retroceso. Según explicó, tras el estallido del movimiento MeToo, la conciencia colectiva sobre la desigualdad de género despertó notablemente, pero el panorama actual demuestra que las promesas de cambio se han estancado.

Todo apunta a que la industria está volviendo a sus costumbres más tradicionales y excluyentes. Su propio ascenso hasta la élite cinematográfica estuvo lleno de obstáculos, enfrentándose a barreras institucionales que, asegura, la han acompañado desde sus inicios.

Tras graduarse en la escuela de cine, tuvo que invertir entre seis y siete agotadores años para conseguir el respaldo económico necesario para su primera película. Durante ese mismo periodo de tiempo, tuvo que observar cómo sus compañeros varones de promoción lograban cimentar carreras exitosas a una velocidad muchísimo mayor.

Si miramos hacia otros grandes escaparates del cine, la inclusión parece avanzar con un poco más de firmeza. En el reconocido certamen de Cannes, por ejemplo, las obras lideradas por mujeres representaron aproximadamente una cuarta parte de la selección oficial, marcando una clara diferencia de criterio.

Relatos sobre mujeres invisibles

El más reciente proyecto de May el-Toukhy pone un énfasis excepcional en la perspectiva de las mujeres. La cautivadora trama de Woman Unknown nos traslada a la época posterior a la Segunda Guerra Mundial para seguir los pasos de una empleada doméstica danesa, quien intenta ocultar desesperadamente una antigua relación sentimental con un soldado alemán.

La cinta explora con crudeza la manera en que la sociedad aparta y silencia a las mujeres, especialmente en contextos bélicos. La directora detalló el doloroso contraste que sufren las ciudadanas en zonas de conflicto: por un lado, son degradadas a la categoría de meros objetos, mientras que, paralelamente, sus verdaderas voces y vivencias son ignoradas por completo.

A pesar de la gravedad que envuelve esta falta de paridad, la cineasta supo cerrar su intervención con una dosis de sentido del humor. Con cierta ironía, confesó que, de forma totalmente imprevista, esta edición del festival la había convertido en la mujer más célebre y, al mismo tiempo, más desconocida de toda la alfombra roja.

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