Mientras Estados Unidos conmemora el vigesimoquinto aniversario de los fatídicos atentados del 11 de septiembre, el expresidente Donald Trump se encuentra en el centro de una intensa polémica. En esta ocasión, la controversia gira en torno a su propia versión sobre las acciones que llevó a cabo personalmente durante aquella jornada trágica.
De forma bastante inesperada, las críticas más feroces han surgido desde el núcleo de su propia familia. A través de las redes sociales, Fred Trump, sobrino del mandatario, ha lanzado un contundente ataque contra los relatos de su tío referentes a las horas posteriores al derrumbe del World Trade Center. El punto central de esta disputa es la conocida anécdota en la que el exlíder republicano asegura haber enviado a sus propios obreros de construcción a la zona cero para ayudar en las labores de rescate.
Según ha explicado el familiar, estas declaraciones falsas le generaron tal nivel de indignación que le resultó completamente imposible seguir guardando silencio al respecto.
La realidad detrás de los rascacielos
Fred Trump ha querido dejar claro que el edificio Trump World Tower ya se encontraba en pleno funcionamiento cuando se produjo el ataque terrorista. Por lo tanto, desde su perspectiva como conocedor del negocio inmobiliario familiar, resulta ilógico pensar que existiera una cuadrilla de albañiles desocupada y lista para intervenir de urgencia.
Aunque es cierto que el ambicioso proyecto no se dio por concluido de manera oficial hasta octubre de 2001, la inmensa mayoría de los apartamentos ya estaban totalmente terminados y habitados cuando ocurrió la tragedia nacional.
Ante estas afirmaciones presidenciales, el sobrino se muestra profundamente perplejo. Empleando un tono cargado de ironía, señala que el único personal disponible que su tío podría haber movilizado desde la Trump Tower habría sido un grupo de contables y secretarias. Al conocer de primera mano a muchos de estos empleados de oficina, duda seriamente que poseyeran la resistencia física necesaria para apartar escombros, por mucha voluntad de ayuda que tuvieran en aquel momento de crisis.
Inconsistencias y falta de pruebas documentales
El escrutinio hacia las narrativas del expresidente no termina ahí, ya que su pariente también ha decidido desmontar otro de los relatos más repetidos. Se trata de la dramática historia vinculada al U.S. Steel Building, donde Donald Trump ha sostenido en reiteradas ocasiones que un par de bomberos tuvieron que evacuarlo a rastras ante el inminente colapso de la enorme estructura.
Frente a esta épica versión, Fred recuerda nítidamente el diagnóstico de un ingeniero estructural que se encontraba evaluando el lugar. Este experto confirmó el pánico generalizado entre los presentes, pero descartó de forma categórica que el edificio estuviera crujiendo o diera muestras de un derrumbe cercano. A esto se suma el hecho revelador de que ningún reporte periodístico de la época hizo mención alguna a un episodio de tal magnitud protagonizado por el magnate.
Si revisamos los registros históricos de aquel oscuro día, la evidencia sitúa al futuro ocupante del Despacho Oval a varios kilómetros de distancia de la zona cero, concretamente en el barrio de Uptown. Fue desde esa ubicación segura desde donde concedió una entrevista telefónica en directo a una cadena de televisión local.
A pesar de la abrumadora cantidad de contradicciones señaladas, Donald Trump no da su brazo a torcer. Recientemente ha publicado un mensaje en su propia red, Truth Social, asegurando que sus recuerdos de aquella jornada son cien por cien precisos y veraces.
Este cruce público de acusaciones representa simplemente un episodio más en un largo historial de tensiones intrafamiliares. Fred, quien sufrió la dolorosa pérdida de su padre en el año 1981, ya había puesto bajo una lupa muy crítica la figura de su poderoso tío a través de las páginas de su reciente libro autobiográfico, titulado All in the Family: The Trumps and How We Got This Way.













