El fabricante sueco ha decidido dar un paso atrás en uno de sus experimentos visuales más polémicos de los últimos tiempos. Con el lanzamiento de una nueva versión del Polestar 4, los conductores europeos disfrutarán por fin de un vehículo totalmente práctico que recupera la visión posterior clásica. Este rediseño abandona la controvertida zaga cerrada de la variante coupé, transformándose en un coche familiar eléctrico tan funcional como sorprendente.
La versión original acaparó muchos titulares por eliminar el cristal físico en favor de un sistema de cámaras digitales. Ahora, esta variante orientada a las familias da un giro de ciento ochenta grados al concepto: recupera la luna trasera, incorpora un retrovisor tradicional y añade un limpiaparabrisas discretamente oculto. Aunque todavía puedes activar el espejo digital si llevas el maletero cargado hasta el techo, ya no dependerás exclusivamente de la tecnología para maniobrar al salir del garaje.
Apostar por estas soluciones de toda la vida resulta ser una jugada maestra en nuestro continente, donde las carrocerías familiares siempre han liderado las ventas. Al adoptar una silueta mucho más tradicional, la marca transforma un experimento de nicho en el coche ideal para el día a día. Esto demuestra de manera contundente que, por muy vanguardista que resulte el minimalismo tecnológico, rara vez logra superar la practicidad mecánica fundamental.
El compañero definitivo para los viajes largos
Más allá de la impagable tranquilidad que aporta mirar por el retrovisor, la nueva línea del techo multiplica la utilidad del vehículo para las escapadas vacacionales. Si abates los asientos traseros por completo, esta renovada zona posterior despliega un impresionante volumen de carga de 1.665 litros, espacio más que suficiente para el equipaje de varias semanas. Resulta especialmente llamativo que esta ganancia de habitabilidad solo eleve la altura del coche apenas tres centímetros respecto al modelo coupé, conservando intacta su excelente aerodinámica.
Los ingenieros también han pensado en los amantes de las escapadas al aire libre al incluir un novedoso modo acampada, diseñado para alterar el comportamiento del coche mientras duermes en la naturaleza. Esta inteligente función de software permite mantener activos el climatizador, las pantallas y los enchufes durante toda la noche sin que la batería principal se resienta. Combinado con la tecnología V2L (Vehicle-to-Load), capaz de suministrar hasta 3,3 kilovatios de potencia exterior, el vehículo se convierte a efectos prácticos en una gigantesca batería portátil lejos de la civilización.
Bajo esta carrocería familiar se esconde la misma base técnica que hizo brillar al coupé original en las carreteras de curvas. La versión de acceso con propulsión trasera alberga una enorme batería de 100 kWh de capacidad, garantizando una autonomía muy sólida que ronda los 630 kilómetros por cada recarga completa. Para aquellos conductores que exijan una respuesta inmediata al acelerador, existe una variante de tracción total con dos motores eléctricos. Esta configuración desata la friolera de 544 CV, catapultando al vehículo de cero a cien kilómetros por hora en menos de cuatro segundos.
Guerra de precios a la vista
Sin embargo, el as en la manga de esta presentación es la audaz estrategia comercial que la marca planea desplegar para conquistar las calles. En Alemania, la tarifa de partida para el modelo base se ha fijado en 57.900 euros, lo que curiosamente supone una rebaja de 4.000 euros respecto a la versión cerrada sin cristal trasero. Ponerle un precio inferior al modelo más práctico es prácticamente una garantía de éxito entre los compradores que buscan la máxima versatilidad.
Para poder sostener esta agresiva ofensiva a nivel mundial, la compañía ha trasladado la fabricación íntegra de este nuevo modelo a unas gigantescas instalaciones en Busan. Llevar la producción a Corea del Sur es un movimiento estratégico brillante para esquivar los severos aranceles internacionales que actualmente penalizan a los vehículos eléctricos ensamblados en territorio chino. Las primeras unidades llegarán a manos de los clientes a finales de 2026, sentando las bases para una feroz batalla de precios frente a las marcas europeas de toda la vida.
La trayectoria del Polestar 4 deja una lección muy clara: los fabricantes de coches eléctricos no necesitan reinventar la rueda constantemente para triunfar en los concesionarios. El público está deseando dar el salto a la tecnología de baterías de última generación, siempre que se presente en formatos reconocibles que respeten la funcionalidad histórica del automóvil. Con la simple decisión de instalar un cristal y ajustar las tarifas, la firma sueca ha creado casi sin querer uno de los familiares eléctricos más atractivos que podremos encontrar en el mercado actual.













