Fuente: Melania Trump cambió la postura de su marido sobre las sanciones

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Detrás de las grandes decisiones políticas suele esconderse un complejo entramado de asesores y estrategas. Sin embargo, los expertos del entorno político señalan ahora que la voz más determinante en un reciente conflicto diplomático surgió de un ámbito totalmente privado y sorprendente. Al parecer, la primera dama habría jugado un papel fundamental a la hora de suavizar la habitual retórica inflexible de su esposo.

Una reacción sorprendentemente serena

Durante la semana pasada, el Gobierno británico puso en marcha una serie de medidas bastante contundentes. Ed Miliband, ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, anunció oficialmente nuevas y severas sanciones contra las organizaciones responsables de construir polémicos asentamientos en Cisjordania.

Dado su histórico y estrecho vínculo con el liderazgo israelí, la mayoría de los analistas internacionales daban por sentado que Donald Trump saldría en su defensa de forma inmediata y airada. Prácticamente todo el mundo anticipaba una feroz crítica pública hacia la decisión de su tradicional aliado.

No obstante, la realidad que llegó desde Washington terminó sorprendiendo a todos. Frente a la prensa, el presidente se mostró increíblemente comedido y conciliador. Se limitó a comentar que estaba al tanto de la situación y que tenía previsto tratar el asunto directamente con los israelíes.

El mandatario estadounidense hizo especial hincapié en la necesidad de recabar datos precisos antes de actuar. Su objetivo primordial era comprender los motivos exactos que habían llevado a los británicos a tomar una decisión tan drástica y repentina.

La mujer detrás del telón

Como era de esperar, este tono inusualmente prudente generó un gran desconcierto entre los especialistas en política exterior. Ahora, sin embargo, una explicación tan fascinante como creíble ha comenzado a circular por los pasillos diplomáticos.

Resulta que Melania Trump intervino personalmente en este delicado asunto, pidiéndole a su marido que rebajara considerablemente la tensión. Al parecer, su principal inquietud giraba en torno a cómo estas eternas disputas territoriales acaban destrozando la vida de innumerables familias que se ven obligadas a huir.

Según apuntan fuentes muy bien informadas, la primera dama, trabajando codo con codo con Jared Kushner, ofreció al presidente un análisis exhaustivo sobre el complejo problema de los asentamientos. Se rumorea que ella da un paso al frente y toma partido especialmente cuando los conflictos globales provocan sufrimiento a niños indefensos.

Protegiendo a los más vulnerables de la sociedad

Esta discreta pero tremendamente efectiva intervención encaja a la perfección con las causas que la primera dama lleva defendiendo desde hace tiempo. De hecho, durante un largo periodo ha volcado prácticamente toda su energía en garantizar el bienestar y la seguridad infantil.

Hace poco, por ejemplo, lideró una importante cumbre internacional en la ONU centrada precisamente en las víctimas más pequeñas de las zonas de guerra más brutales del mundo. Además, ha impulsado un nuevo y ambicioso programa de becas diseñado para mejorar el futuro de los niños huérfanos que viven en familias de acogida.

Su notable capacidad para influir en la política resulta aún más llamativa si tenemos en cuenta que, por lo general, prefiere mantenerse alejada del foco mediático. Con menos de cuarenta apariciones oficiales en lo que va de año, es evidente que opta por llevar una vida apartada del constante escrutinio de los medios de comunicación.

El objetivo de enfriar el conflicto

En líneas generales, la actual administración parece haber adoptado plenamente esta postura de cautela. Durante un reciente encuentro con los periodistas, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, mantuvo exactamente la misma línea serena y reservada que había marcado el presidente.

El alto cargo pudo confirmar que los socios europeos habían avisado a Washington de sus inminentes movimientos con bastante antelación. Tras recibir el aviso, el cuerpo diplomático estadounidense escuchó con suma atención todos los argumentos presentados por el Gobierno británico.

Marco Rubio dejó meridianamente claro que Estados Unidos quiere evitar a toda costa echar más leña al fuego en una región ya de por sí marcada por una profunda inestabilidad. No obstante, concluyó puntualizando que, aunque los estadounidenses comprenden el razonamiento británico, no tienen la más mínima intención de sumarse a las nuevas sanciones impuestas.

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