El afán por el coleccionismo parece no tener límites, y hoy en día los entusiastas desembolsan sumas astronómicas por objetos muy diversos. Elementos como cartas de Pokémon, monedas poco comunes y sellos antiguos son solo una muestra del tipo de artículos que están experimentando una revalorización espectacular. Ahora, un formato que muchos daban por muerto regresa silenciosamente a la actualidad. Si aún conservas cajas llenas de viejos discos compactos acumulando polvo en el trastero, podrías tener un pequeño tesoro sin saberlo.
Los coleccionistas buscan incansablemente ediciones especiales
Ciertas grabaciones de iconos musicales indiscutibles como David Bowie, Michael Jackson y Bruce Springsteen han alcanzado precios que rivalizan con el oro. Las etiquetas de precio más asombrosas suelen acompañar a aquellos álbumes que se lanzaron en tiradas muy reducidas. También alcanzan un enorme valor las rarezas fabricadas de forma exclusiva para mercados internacionales concretos.
Asimismo, los discos que fueron retirados precipitadamente de las tiendas justo después de su lanzamiento poseen un gran atractivo comercial. Encontrar una de estas joyas musicales olvidadas en tu colección puede traducirse en una inyección económica bastante generosa y totalmente inesperada.
Las rarezas de origen japonés rompen todos los récords
En la cúspide de los objetos más codiciados por los expertos, destaca un recopilatorio promocional japonés del año 1988 titulado The Future of Rock and Roll, obra del aclamado Bruce Springsteen. Este doble disco exclusivo, que alberga dieciséis canciones, rara vez asoma por el mercado de segunda mano para su adquisición.
La cotización de esta pieza en particular puede alcanzar fácilmente las 15.000 coronas suecas. De hecho, hace poco tiempo, una unidad conservada en un estado excepcional alcanzó en una subasta una cifra cercana a las 12.000 coronas suecas.
No obstante, existe un tesoro todavía más anhelado que lleva la firma del inolvidable Prince. Se trata de la singular edición My Name Was Prince editada en 1993, concebida puramente como una campaña publicitaria local en Japón para promocionar la recopilación The Hits/The B-Side.
De este disco compacto se fabricaron únicamente cincuenta copias para todo el planeta. Es precisamente esta escasez extrema lo que lo convierte en un artículo de culto absoluto, cuyo valor actual de mercado es tasado por los especialistas en la vertiginosa cifra de 65.000 coronas suecas.
La nostalgia impulsa los precios a niveles insospechados
El resurgimiento que está experimentando el formato del CD ilustra a la perfección el tremendo poder que ejerce la nostalgia sobre la industria musical actual. Soportes de audio que una gran parte del público ya consideraba obsoletos de forma definitiva, resurgen repentinamente despertando un furor inusitado y una alta demanda.
Esto demuestra que los enseres cotidianos que alguna vez estuvieron en todas las casas y que hoy parecen trastos inútiles, tienen el potencial de convertirse de la noche a la mañana en codiciadas piezas de coleccionista por las que se pagan fortunas.













